El Camino de Santiago ha permitido a lo largo de los siglos, un continuo intercambio de experiencias sociales y culturales entre países europeos que ha supuesto, en su ya milenaria historia, un incesante intercambio de conocimientos.

Conductas, leyes, creencias y maneras artísticas han viajado desde los puntos más dispares y distantes del continente hacia una meta común: la tumba del apóstol Santiago en el Finisterrae de Europa. En los “zurrones” de peregrinos y viajeros, de todo tipo y condición, se ha trasladado este bagaje cultural que ha convertido al Camino en la más importante vía de conocimientos entre ciudadanos y países europeos.

Así lo reconoció el Consejo de Europa cuando otorgó al Camino de Santiago Francés el título de PRIMER ITINERARIO CULTURAL EUROPEO, al que se le unirían los de PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD (UNESCO 1993), BIEN DE INTERÉS CULTURAL y CALLE MAYOR DE EUROPA.

Más de mil años después de su nacimiento, y tras un periodo de aparente decadencia, el Camino sigue imparable; y ha alcanzado en las últimas décadas, una dimensión universal nunca vista. Si en el origen eran sobre todo peregrinos de Europa, hoy provienen de los lugares más dispares del mundo llegando a contabilizarse, en los últimos años, la presencia de más de ciento seis nacionalidades.

Actualmente el Camino goza del máximo nivel de protección que puede tener un patrimonio cultural. Sin embargo, su nuevo esplendor ha supuesto un auténtico caos de normativas dispares que ni lo protegen como deberían ni ayudan a sus peregrinos como sería deseable ni permite que los pueblos por los que transcurre tengan mecanismos y recursos para atenderlo de manera eficaz.

La riqueza cultural, natural, social y también económica que este fenómeno supone para España es innegable. Los que hace unos años eran llamados de manera despectiva “mochileros” hoy son tratados, en la mayoría de los casos, con el respeto y las atenciones debidas. Esta importancia económica resulta especialmente visible en los pequeños pueblos del interior, algunos en riesgo de desaparecer, a los que les ha devuelto una nueva vida.

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Firma del Protocolo inicial de la Asociación por parte de los representantes municipales de: Santiago de Compostela, Astorga, Burgos, Logroño y Jaca

Preside la Firma D. Domingo Buesa Conde, Presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis

(Ayuntamiento de Jaca - 25 de diciembre de 2011)