ALESANCO, ENCRUCIJADA DE CAMINOS

Las menciones a Alesanco en la documentación histórica son tempranas. Según un famoso Cronicón, su terreno fue arrasado por el rey de Asturias Alfonso I, a mediados del siglo VIII, en una incursión contra los árabes. En el siglo X, el rey navarro Sancho Garcés dona al Monasterio de Juán de la Peña una finca situada “entre Azofra y Alesanco”. El año 1046, otro rey navarro, D. García, el de Nájera, recibe en donación las tierras y casas de Iñigo, presbítero de Alesanco. Todavía hoy, la toponimia denomina unas fincas “tierra de Navarra”, que quizás hagan referencia a aquellas propiedades.

Se sabe que durante las incursiones contra los árabes en el siglo VIII, el rey Alfonso I de Asturias hizo talar el territorio donde hoy se encuentra Alesanco. El nombre de la villa aparecerá posteriormente en la Crónica Albeldense y en el Voto de Fernán González, así como en el Fuero de Nájera ya en el siglo.

El más ilustre hijo de esta Villa fue D. Zenón de Somadevilla y Bengoechea, conocido como Marques de la Ensenada y a quien la Villa le otorgó un monumento en el año 1982, en reconocimiento a sus méritos e hidalguía.

El municipio se sitúa en una interesante encrucijada de caminos, viéndose atravesado en sus escasos 18 kilómetros cuadrados, tanto por el Camino de Santiago, como por la Ruta de los Monasterios o la Ruta del Vino. Pueblo eminentemente agrícola cuya economía está basada en el cultivo de la vid y el vino principalmente. Especialmente valorados en esta zona son los claretes, aunque sin desmerecer los tintos y blancos. El cereal, la patata, remolacha y las pequeñas zonas de huerta para consumo propio apoyan la producción agraria de la localidad. Pequeños talleres y comercios dan servicio a la población y complementan sus rentas.

Por el centro de la población discurre el río Tuerto, que apenas lleva agua durante la mayor parte del año, pero que es temible después de las grandes tormentas.

La Iglesia Parroquial de la Asunción es de la primera mitad del siglo XVI, de tradición gótica. Un siglo más tarde se amplió la nave y se construyeron nuevas dependencias. La piedra se trajo de una cantera de San Asensio y llama la atención que no se empleara alabastro de la famosa cantera de Alesanco, cantera que proporcionó el material para obras tan exquisitas como el zócalo en el retablo mayor de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, de Damián Forment.

El retablo mayor de nuestra iglesia es barroco y conocemos su fecha de construcción por una inscripción en su base. «Este retablo se hizo y doró a devoción de la ilustre Cofradía de la Santísima Trinidad, año 1769».

La iglesia posee también un gran órgano en desuso actualmente como tal, pero digno de observar y contemplar si se visita la Parroquia de Santa María de la Asunción.

fuente: www.alesanco.org

Mapa de localización

Previsión meteorológica

Últimas Noticias de Alesanco

Próximos Eventos en Alesanco

Ir a Arriba