La historia de Palas de Rei se presenta íntimamente unida a la de la cultura castreña, conservando aún hoy numerosos restos arqueológicos (mámoas, dólmenes y castros) testigos de un remoto asentamiento. Por aquí pasaba la vía romana XIX que partía de Lucus Augusti.

Según la tradición, el ayuntamiento debe su nombre a “pallatium regis” al palacio del rey visigodo Witiza, que reinaría entre los años 702 y 710. En Palas de Rei Witiza habría dado muerte al Duque de Galicia, Fafila, padre de D. Pelayo.

El Románico entró por el camino de Santiago, dejando su huella en la arquitectura religiosa, destacando la iglesia de Vilar de Donas, uno de los referentes principales del románico gallego, declarada en 1931 monumento histórico-artístico. Sus pinturas murales forman uno de los conjuntos más destacados y mejor conservados de Galicia.

Ya en el siglo VI se constata su pertenencia al condado Ulliensis, siendo la Edad Media un periodo de prosperidad para el pueblo, en buena parte gracias al camino de Santiago. El códice calixtino citaba Palas como parada obligada de los peregrinos para afrontar los últimos tramos de la ruta jacobea.

El Ayuntamiento de Palas de Rei cuenta con un amplio patrimonio artístico que refleja el pasado señorial de estas tierras, pues conserva restos de fortalezas, torres, castillos, así como varios pazos y casas blasonadas. Entre las construcciones más relevantes se pueden citar: la antigua casa-torre de Filgueira; la casa-torre de Fontecuberta; el Pazo de Laia que conserva el escudo e armas de los condes de Traba, de cuyo linaje saldría el fundador de Pambre; la casa de Ulloa, donde los Saavedra, Montenegros, Gayosos y Deza se identifican con sus armas y escudos familiares; el pazo de Mariñao; el pazo de Pacheco y finalmente el Castillo de Pambre, fortaleza levantada por D. Gonzalo Ozores de Ulloa hacia el año 1975, que resistió las revueltas irmandiñas en el año 1467, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de Galicia.

Palas de Rei, protagonista también de la segunda guerra carlista, fue uno de los escasos municipios en los que triunfó la sublevación en 1846, constituyéndose aquí una Junta Revolucionaria.

Las tierras de Palas de Rei sirvieron de fuente de inspiración a escritores como López Ferreiro, Álvaro Cunqueiro o Emilia Pardo Bazán, quien ambientó su obra más relevante en el pazo de Ulloa, donde se dice que residió la reina Doña Urraca.

 

El Camino Francés entra en Galicia, desde el Bierzo, después de dejar atrás Ferrerías y ascender, en medio de un espectacular paisaje de montaña, por los lugares de La Faba y Laguna de Castilla, hasta el puerto de montaña de O Cebreiro (1.300m) en la provincia de Lugo. Un quilómetro antes de este lugar, un pequeño monumento anuncia la entrada de la ruta en tierras gallegas. Restan 152 quilómetros de camino para llegar a Santiago de Compostela.

En el alto de O Cebreiro se encuentra la aldea del mismo nombre, de tradición protohistórico, adaptada a las duras condiciones climáticas de alta montaña. El lugar de gran tradición y peso mítico-simbólico, tiene como centro el conjunto formado por el Santuario de Santa María la Real de O Cebreiro y el edificio del viejo hospital para peregrinos, fundado por el Santo Francés Giraldo de Aurillac (S.IX).

O Cebreiro conforma, además un destacado espacio etnográfico que tiene su más visible referencia en su conjunto de pallozas, pequeñas viviendas de origen prerromana con estructura circular. Desde O Cebreiro, continuando por la zona de montaña y por un itinerario abierto a las inmediatas sierras de Os Ancares y O Courel, plagadas de riqueza etnográfica, natural y paisajística, se llega al Hospital de la Condesa, después se pasa a Porto do Poio, Triacastela, Samos, Sarria y Portomarín hasta el municipio de Palas de Rei, cruzando próxima al templo de Vilar de Donas, antiguo priorato de la Orden de Santiago.

El tramo de Ligonde- Palas de Rei estuvo protegido, desde 1184 y durante siglos por los caballeros de esta orden. Sin embargo, el viejo monasterio de Vilar de Donas no estaba enclavado en la orilla del camino para lograr así el adecuado espacio de recogimiento y oración que necesitaban sus moradores, pero la protección y vigilancia de la ruta y de su contorno fue siempre efectiva.

La Iglesia de Vilar de Donas es uno de los dos ejemplos más conocidos del románico gallego vinculado al Camino de Santiago.

Regresando al trazado de la ruta jacobea, esta nos sitúa ya en la localidad de Palas de Rei (casco urbano). La moderna iglesia de San Tirso conserva intacta la portada románica. El albergue de peregrinos, situado en el casco urbano contribuye a animar la vida de esta localidad. El Camino Francés abandona Palas de Rei por el Campos dos Romeiros, tradicional lugar de encuentro de los peregrinos, donde se recomponían los grupos que se organizaban, espontáneamente, con el transcurrir de la peregrinación. Estamos en plena comarca de A Ulloa, tierra de gran producción láctea y sabrosos quesos, entre otros reconocidos productos tradicionales.

En las proximidades de este tramo, tomando un pequeño desvío, se llega al Castillo de Pambre. Un camino rural lleva hasta esta fortaleza, construida por Gonzalo Ozores de Ulloa a finales del siglo XIV. Fue uno de los pocos castillos feudales gallegos que se salvó de la furia destructora del siglo XV, provocada por las luchas antiseñoriales de los irmandiños.

De regreso al Camino, este inicia ya su recorrido por la provincia de A Coruña, camino de la aldea de Leboreiro, con evidente sabor medieval. Su iglesia conserva diversos elementos románicos de fábrica primitiva, como el magnífico tímpano de la portada, con la imagen de la Virgen, y diversas pinturas murales (s. XVI). Entre Leboreiro y Melide, uno de los tramos más hermosos del Camino, se cruza en la aldea de Furelos  el estrecho lecho de su río por un grandioso puente medieval. Después de pasar el Ayuntamiento de Melide, se pasa por Arzúa y O Pino hasta llegar a Santiago de Compostela.

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