La octocentenaria ciudad de Sarria pasaba lugar para peregrinos desde la Edad Media, aunque no figura en el Códice Calixtino, su historia está ligada a las peregrinaciones. El resultado de este florecimiento cultural y artístico fueron la base para toda la región de varios monasterios como Calvor de San Esteban (785), Santa María de Corvelle (857) o San Mateo Vilapedre (segunda mitad de X), San Martín y Santiago de Barbadelo San Pelayo, pino Mortoláns de Santiago, San Palo Cesar, San Salvador Barxa, San Salvador de Rosende, San Mamede Clamp, San Pedro de Taíde …

También  es necesario mencionar el Monasterio de Magdalena, fundado a principios del XIII como hospital y refugio para el descanso y refugio de peregrinos, por dos religiosos italianos de la Orden de los beatos mártires de Cristo.

En Sarria había otros hospitales: San Antonio (siglo XVI), la corte actual, fundado por Don Dinis de Castro, que asistió cuando los peregrinos que regresaban de Santiago, y San Lázaro (lepra), el Viejo Hospital de energía solar número 16 de la calle, así como la Aguiada, O Carballal, Santa Marta, Barbadelo Morgade y Goián.

Siendo la ciudad más poblada de Galicia, se ubica a 111 km de Santiago por lo que se convierte en un punto válido para la peregrinación a pie, ya que la distancia mínima para la Compostela son 100 km. Por esta razón, los peregrinos de todos los idiomas, nacionalidades y culturas aquí deciden iniciar esta ruta secular.

Las tierras de Sarria  fueron pobladas desde muy antiguo, aunque es difícil establecer cuáles fueron sus primeros pobladores. Hay signos de asentamiento al menos desde la fase de neoeneolítica, como lo demuestran los enterramientos megalíticos documentados. La mayoría de las especulaciones sobre los colonizadores prerromanos están faltas de pruebas documentales, aunque se sabe que los «seburros» citados por Diego Pazos son los «SEURRI» de los que hablabla Ptolomeo, situándolos al sur de Lugo.

Ya en los tiempos altomedievales  aparece vinculado a estas tierras el título «Comes in Sarria» o Comes in Elarín. Desde principios del siglo XII es citado como » Comes in Sarria» Rodericus Vélez, fundador de la trilogía de do los condes de Sarria. Sin embargo, la gran historia de este municipio comienza con las primeras peregrinaciones a Santiago por el Camino Francés. También en este siglo, Gutierre Ruiz de Castro adquiere el señorí de Samos Lemos y su matrimonio con Elvira Osorio, a la que, probablemente, fundó la fortaleza de Sarria, destruida en 1467, en las revueltas Irmandiñas.

A finales del siglo XII, Alfonso IX fundó Vilanova de Sarria, da a los tribunales por lo que sería gobernada como una ciudad real y contribuye a la repoblación de sus tierras, que morirá en 1230, víctima de una afección grave  cuando peregrina a la tumba del Apóstol con el fin de dar gracias por la reconquista de la ciudad de Mérida. En tiempos de Alfonso X (1252-1284) aparece como señor de Lemos y Sarria Esteban Fernández de Castro, que ayudó en la recuperación de las ciudades de Córdoba y Sevilla.

En la Edad Media, la historia de Sarria corre con la casa de Lemos, desde que se le concede en el siglo XV a Pedro Álvarez Osorio el título de Conde de Lemos con carácter hereditario. Desde entonces la Cámara de Lemos  se caracteriza por su conexión con el Monasterio de la Magdalena, la realización de diversas donaciones para el mismo.

Durante los primeros años del siglo XIX, la región de Sarria destaca por una fuerte actividad Carlista, llegando a declarar la ley marcial en noviembre de 1839. Al final de este siglo, la ciudad ha experimentado un importante crecimiento económico y el desarrollo urbano, basado en la puesta en marcha el servicio del ferrocarril (1880) y en general mejora las comunicaciones, lo que permitió mejorar considerablemente la vida económica y el entorno empresarial local. 

La ciudad se extiende por el valle y nacen nuevos barrios (San Lazaro, la estación, las casas) en las que se ubican preferentemente personas extranjeras que establecen almacenes y pequeñas industrias.
En 1885 inaugura la nueva iglesia de Santa Marina.
En 1896 se instalan en Sarria los Padres Mercedarios, se inauguran las escuelas públicas, donación del filántropo  Matias López. Su viuda, Marquesa de Casa López, crea el Hospital Municipal, en Campo de Outeiro, abierto en 1909.
La actividad comercial e industrial aumentará el pueblo y principios del siglo XX ya se ha alcanzado una población de 1.500 habitantes. Calles y abren nuevas actividades de exportación (ganado, granos, nueces, patatas, salchichas y jamones) irán al aumento de la riqueza. En 1915 llega a la electricidad y poco más tarde el suministro de agua.
Los períodos de dictadura y la Segunda República trajo aumento del número de escuelas y carreteras y la urbanización de las calles principales de la ciudad.

La fábrica de cementos Las notas de Ural del 60 al comienzo de un proceso de industrialización apoyada en la construcción y en la industria del mueble, que junto con el regreso de los emigrantes de América y Europa, indicó el despegue económico, un proceso paralelo a la modernización del sector agropecuario.

La puesta en marcha de nuevas instituciones educativas (escuelas públicas en Sarria y Oural, Escuela del Colegio Asunción da Mercede, escuelas integrales y FP), así como donaciones de Elder Residencia y Centro de personas con discapacidades de aprendizaje, junto con los deportes de equipo y ocio, hará que la ciudad de Sarria se convierte en un núcleo que irradia su influencia en una región amplia y rica, lo que constituye un centro de servicios para ofrecer dinámica y muy diversa.

Fuente: http://www.sarriaturismo.com

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